La historia
Un viaje que empieza en un puerto del Caribe y no termina nunca.
Antilla, el punto de partida
Antilla es un pueblo pequeño asomado a la bahía de Nipe, en el oriente de Cuba. Tiene puerto, tiene muelle y tuvo trenes que llegaban hasta el agua cargados de azúcar. Allí nació Ramón Fores Pons, y allí se quedó una parte de él cuando tuvo que marcharse.
El viajero
La vida lo llevó lejos: primero a una orilla, luego a otra. Emigrar es aprender a vivir con la maleta a medio hacer y con el corazón repartido. El de Ramón quedó dividido entre España y Argentina, dos países que lo recibieron y que hoy también siente suyos.
El tren
Por eso en nuestras etiquetas hay un tren que avanza sobre el agua, con el puerto y las palmeras de Antilla al fondo. Una locomotora pintada con los colores de Argentina, otra con los de España. Es la misma máquina, el mismo viaje, que cambia de color según la tierra que atraviesa.


Dos preguntas
«Qué hago contigo» y «Qué hago conmigo» son las preguntas que se hace cualquiera que se ha ido. Qué hago con lo que dejé, qué hago con lo que soy ahora. Antillano no pretende responderlas: prefiere servirlas en una copa y compartirlas.

“Un homenaje a mi pueblo y a los países que me acogieron.”
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